La reciente decisión de la administración Trump de desplegar una significativa fuerza naval, incluido el envío de buques de guerra y miles de marines al Caribe oriental, bajo la bandera de la lucha contra el narcotráfico, ha levantado un manto de suspicacia y preguntas complejas. Muchos analistas observan paralelismos inquietantes con la operación «Causa Justa» que en 1989 derrocó al mandatario panameño Manuel Noriega, acusado también de narcotráfico. ¿Estamos ante una operación genuinamente antidrogas o es el preludio de una acción militar directa contra el gobierno de Nicolás Maduro?[i]
El caso de Manuel Noriega es el espejo en el que inevitablemente se mira la situación actual. Noriega, un ex aliado de Estados Unidos, fue acusado por los tribunales de Florida de narcotráfico. La operación militar que llevó a su captura se justificó oficialmente con la «defensa de la vida» de ciudadanos estadounidenses, restaurar la democracia y combatir el narcotráfico. La retórica actual contra Nicolás Maduro es sorprendentemente similar: el Departamento de Justicia lo ha acusado formalmente de narcoterrorismo, liderar el «Cártel de los Soles» y tener vínculos con las FARC y el Cártel de Sinaloa para inundar de droga a Estados Unidos.[ii]
La legalidad de una acción similar se basaría en las mismas acusaciones: Maduro no es un jefe de estado legítimo, sino el líder de una organización criminal transnacional. Esto, en la doctrina legal estadounidense, podría intentar justificar una operación de «captura» más que una invasión a un país soberano, un matiz crucial, aunque igualmente controvertido en el derecho internacional.
En este sentido, el contexto global actual es singularmente propicio para una acción de esta magnitud.
- Crisis de Gaza e invasión de Ucrania: Lamentablemente, el genocidio del pueblo palestino en Gaza, sobre todo ahora que la ONU ha reconocido que el gobierno israelí está usando el hambre para exterminar a los gazatíes, junto con la falta de acuerdos para frenar la agresión rusa en Ucrania, ofrecen una cobertura sin precedentes. La atención mundial y de la opinión pública doméstica en EUA está centrada en ambas crisis (y en el desastre económico que ha provocado la «guerra de aranceles» impulsada por la bestia Trump), lo cual podría minimizar el escrutinio inmediato sobre una operación militar en Venezuela.[iii]
- Precio del Petróleo: La devastadora crisis en los mercados petroleros ha dejado a Venezuela, ya en colapso económico, sin su última fuente significativa de ingresos. Por ende, su capacidad de resistencia y de buscar aliados externos mediante el financiamiento se ve severamente comprometida.[iv]
- Posición Internacional de Maduro: Aunque mantiene el apoyo de Rusia, China, Cuba e Irán, la presión diplomática y económica ha aislado considerablemente al régimen chavista. Una acción rápida podría calcular que la respuesta internacional sería de condena verbal, pero no de acción contundente.
En cuanto a lo que representa este despliegue militar para nuestro país, debemos tomar en cuenta que la administración Trump ha expresado repetidamente su frustración con la «guerra contra las drogas» en México y la percibida incapacidad para contener a los cárteles, que hoy son actores políticos y militares no estatales con poder global.
La mención a la sofisticación de los cárteles, que ahora contratan mercenarios colombianos y venezolanos (expertos en guerra irregular) y experimentan con el uso de drones armados de precisión, no es anecdótica: representa una escalada tecnológica que los convierte en una amenaza híbrida de primer orden para la seguridad nacional de Estados Unidos.[v] Una operación militar en el Caribe, incluso si su objetivo principal es Venezuela, sirve como una advertencia directa y una demostración de fuerza para los cárteles mexicanos. Es un mensaje claro: la paciencia de Washington se agota y la opción militar, aunque extremadamente compleja y riesgosa, está sobre la mesa.[vi]
En este sentido, la política de «abrazos, no balazos» del presidente emérito López Obrador, que Claudia Sheinbaum no se atreve a desechar del todo, choca frontalmente con la doctrina de mano dura de Trump. Desde la perspectiva de Washington, el gobierno mexicano está desempeñando un papel «nada apropiado» al minimizar la gravedad del poder de los cárteles y rechazar abiertamente la cooperación militar directa e incluso el programa conjunto con la DEA que ya había sido aprobado por ambos gobiernos (bajo el paraguas de la «soberanía nacional»).[vii]
Dicho desalineamiento estratégico no hace sino aumentar la tentación de la administración estadounidense de actuar unilateralmente: si percibe que México no es un «partner» confiable o capaz en la lucha contra lo que EUA considera una amenaza existencial a su seguridad pública, la justificación para acciones propias, ya sea en aguas internacionales o mediante operaciones encubiertas, se fortalece.
Como podemos apreciar, el despliegue naval en el Caribe es muy probablemente una jugada multifacética:
- Presión Máxima: Es una escalada de la campaña de «máxima presión» contra Maduro, destinada a asfixiar aún más las rutas marítimas de supuesta exportación de droga y a provocar una fractura al interior del régimen y las FANB (Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas).
- Opción Militar sobre la Mesa: Funciona como un ejercicio de posicionamiento de fuerzas, manteniendo abierta la opción militar para una operación de captura al estilo Noriega si el contexto lo permite: es una espada de Damocles.
- Mensaje a los Cárteles Mexicanos: La demostración de fuerza es un aviso inequívoco para los cárteles y, de paso, para el gobierno mexicano, de que EUA está dispuesto y es capaz de desplegar un poder militar abrumador en la región para combatir lo que define como narcoterrorismo.
Capturar a Maduro sería una apuesta de alto riesgo, con consecuencias impredecibles para la estabilidad regional y un potencial baño de sangre. Sin embargo, la combinación de la retórica legal, el contexto geopolítico único y la expansión global de los cárteles latinoamericanos ha creado una tormenta perfecta donde la posibilidad, por remota que parezca, es ahora más real que en cualquier otro momento de los últimos años. La comunidad internacional deberá observar con extrema atención los próximos movimientos en el Caribe.
[i] https://es-us.noticias.yahoo.com/pensando-trump-acci%C3%B3n-militar-venezuela-090001710.html
[ii] https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-50685275
[iii] https://news.un.org/es/audio-product/onu-en-minutos?qt-most_read_heard_stories=0&jw_start=%7Bseek_to_second_number%7D&page=29
[iv] https://www.economicsobservatory.com/why-did-venezuelas-economy-collapse
[v] https://www.infobae.com/mexico/2025/06/18/guerra-cibernetica-asi-espian-exmilitares-colombianos-pertenecientes-a-carteles-al-ejercito-mexicano/
[vi] https://www.milenio.com/internacional/atentado-con-drones-en-colombia-debe-alertar-a-mexico
[vii] https://es-us.noticias.yahoo.com/abrazos-balazos-cambio-sheinbaum-pol%C3%ADtica-105941360.html
Carlos Hinojosa*
*Docente y escritor zacatecano
