“Ésta es marcha, no chingaderas…”


ZACATECAS. A lo lejos se oía el tamborazo. Al acercarse, una gran multitud aguardaba para recibir a sus candidatos.

Otro conglomerado anunciaba la llegada de sus “gallos”, como se leyó en una pancarta.

“Ésta es marcha, no chingaderas”, exclamó (segundo 4 del video), con voz aguardentosa y tras limpiarse el sudor de la cara con la mano izquierda, Osvaldo Ávila Tizcareño, metros antes de arribar a la sede del Instituto Electoral del Estado de Zacatecas (IEEZ), luego de recorrer 1.5 kilómetros, desde Soriana Híper, de la colonia Tres Cruces.

Junto al líder antorchista caminaron Enrique Flores Mendoza y Víctor Armas Zagoya, entre otros personajes de la vida pública de Zacatecas.

El tamborazo retumbaba y el estruendo contagió a las porras, que convirtieron el exterior de las instalaciones del IEEZ en una plancha, por lo que desde las 5 de la tarde de este jueves 12 de abril se cerró al tránsito vehicular la carretera lateral del bulevar José López Portillo, en la zona conurbada Guadalupe-Zacatecas.

Los aún precandidatos avanzaban lentamente porque a su paso se encontraban simpatizantes que estrechaban su mano y se tomaban selfies con ellos. En cuestión de minutos, la fila de automóviles en circulación se extendió en el sentido Zacatecas-Guadalupe hasta la capital del estado, ya que de los cinco carriles disponibles comúnmente desde Tres Cruces, sólo quedaron dos libres.

Adentro, en la sala del IEEZ, Julio César Nava de la Riva y Fernando Uc Jacobo entregaban sus respectivas solicitudes de registro para contender por las alcaldías de Zacatecas y Jerez, y emitían mensajes halagüeños y de victoria. Sin embargo, simpatizantes, militantes e invitados “distinguidos” colmaron las sillas e impedían a medios de comunicación acercarse al presídium y hacer su labor.

Enrique Flores y su comitiva tuvieron que esperar otros 20 minutos para que se desalojara la sala y pudieran ingresar para entregar sus legajos.

Mientras esto sucedía, para “matar” el tiempo y aprovechar el sonido del tamborazo, Osvaldo Ávila empezó el ambiente y bailó a una mujer de blusa guinda; para no quedarse atrás, impulsados por la muchedumbre, Enrique Flores y Víctor Armas también mostraron sus mejores pasos en una diminuta pista. Era tiempo de jolgorio y complacencias.

Por un costado del IEEZ salieron, apretujados, pero muy sonrientes, Julio César Nava y Fernando Uc, mientras recibían vítores y fuertes apretones de manos de la multitud instalada afuera.

En el trajinar, una madre cubría con los brazos a su niño de 2 años para que no fuera empujado por quienes salían de la sede del órgano electoral de Zacatecas, en tanto se emitían sonoros chiflidos y uno que otro “gallo” de un efusivo priísta afónico a favor de sus candidatos.

A su ingreso a la sala del IEEZ, fotos de por medio de quienes estaban a su paso, Enrique Flores y el contingente emitieron mensajes de agradecimiento a las autoridades electorales, a los militantes y simpatizantes “distinguidos” por su presencia en ese lugar.

De nueva cuenta, los eufóricos porristas ganaron terreno a los medios informativos e inclusive se subieron a las sillas para no perder detalle alguno que quedara fuera de sus celulares.

“Dame chance, ¿no?, ¿eres de prensa?”, espetó un periodista a un emocionado simpatizante por tener tan cerca a sus “meros meros”. Éste respondió, inmutable: “sí, sí soy de prensa”, mientras enviaba rápidamente una foto a Facebook y al Whatsapp.

Cuando Enrique Flores, al micrófono, agradecía a su familia, se escuchó al unísono: “Papasote, hazme un hijo”, que provocó una leve sonrisa al animado alcalde de Guadalupe con licencia.

Y en cada intervención de los aspirantes a candidatos, un joven simpatizante se aventaba, al interior del IEEZ, un sonoro grito de borrachera de domingo por la noche: “Ajúa, ajajaiiiiiii”.

Ante este escenario, que se convirtió en un festín para los priístas, la consejera electoral Adelaida Ávalos Acosta puso cara de enojo, de angustia, de recriminación, de compungida.

Sin que los cientos de asistentes, en su mayoría antorchistas, se dieran cuenta de lo que sucedía al interior del IEEZ, ya que no los dejaron entrar al edificio, muchos, ya hastiados, optaron por sentarse en las orillas de los camellones, en escalones y banquetas; otros más se recargaban en los autos de reciente modelo estacionados en el lugar o, de plano, se tiraron al suelo.

Al micrófono, Virgilio Rivera Delgadillo, mandamás del IEEZ, retribuyó los halagos  por la anfitrionía y agregó un “ésta es la casa de todos, aquí caben todos los zacatecanos…  Pero en la parte trasera del lugar se escuchó una voz femenina: “No es cierto, mire cómo estamos”. Reinaron las carcajadas.

Entre la multitud, en la que se despedía un fresco olor a fragancia de una bella ojiverde, se escucharon, sueltas, las frases: “¿te van a dar vale de gasolina”?, “¿mami, ya mero se acaba?”, “tengo que ir a Coppel, pero está muy lejos”, “yo me vine en taxi porque ya era muy tarde”, mientras el vendedor de algodones de azúcar iba tras los niños, y el de papas y churros aguardaba apacible, a sus anchas, frente a Carnes La Laguna.

Al otro lado de la aglomeración, decenas de automovilistas que circulaban a vuelta de rueda sonaban el claxon para mentar madres o, acaso, manifestar su apoyo. Uno de ellos, quizás trabajador de alguna empresa de la zona, al intentar salir del mar de gente, echó de reversa la camioneta que tripulaba, pero ésta cayó a una zanja.

Prestos, siete hombres y una mujer con falda se abalanzaron para ayudar y, en un parpadeo, la sacaron del atolladero. “Sí se pudo, sí se pudo…”, corearon algunos portadores de chalecos rojos y albañiles que esperaban los autobuses, mismos que se detenían en uno de los dos carriles habilitados del bulevar por los permisivos agentes de Tránsito apersonados ahí.

La escena fue presenciada, cual todopoderoso y omnisciente, por un anciano que colocó un bastón sobre sus piernas para sentarse en los escalones del puente peatonal situado frente a la agencia Chevrolet.

Hacía una hora que ese paso peatonal de fierro se convirtió en el camino al trono para que Enrique Flores y su comitiva notaran el “músculo” antorchista que los respaldaba y, desde ahí, alzaron las manos en señal de triunfo. Y solamente se trataba de la solicitud de registro como candidatos por Guadalupe y a las diputaciones locales de los distritos 3 y 4.

Transcurrido el protocolo de entrega del documento firmado, los aspirantes a candidatos fueron recibidos con porras y vítores desbordados. Y, a ras de suelo, el tamborazo no dejó de sonar…

Texto, video y fotos: Erik Flores / Tropicozacatecas.com

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