Conciencia histórica: acoso, intimidación y malos tratos


EL PLATEADO DE JOAQUÍN AMARO. En noviembre de 2016, en reunión de cabildo, le fue retirado el sueldo al cronista municipal, Elieser Márquez Vela.

De acuerdo con el historiador, el argumento de la alcaldesa Luz Adriana Leaños Rodríguez fue que “no hay dinero y que la crónica o la historia no es importante, que es un hobbie y no amerita pago alguno.

Al poco tiempo de esta acción, se interpuso el recurso legal y aún continúa en desahogo. Esta situación llevó a escribir el siguiente texto al cronista de El Plateado de Joaquín Amaro, y que se difunde textualmente en Trópico de Cáncer Noticias.

…la historia de nuestros tiempos registra el nombre de grandes traidores que han visto sus juramentos, su palabra y sus promesas; han traicionado a su propio partido, a sus principios, a sus antecedentes y a todo lo que es más sagrado para un hombre de honor y, en todos estos casos, el traidor ha sido guiado por una vil ambición de poder y por el miserable deseo de satisfacer sus propias pasiones y aun sus propios vicios… Pero existe una cosa que no puede alcanzar ni la falsedad ni la perfidia y que es la tremenda sentencia de la historia. Ella nos juzgará.

BENITO JUÁREZ

El Plateado del presente es el resultado de una larga cadena de esfuerzos y sacrificios del pueblo y para que se entienda: el futuro se construye, no se logra con caprichos, necedades, ocurrencias o arbitrariedades.

Sin embargo, vivimos sin presunción distintos semblantes de nuestra historia y la cultura, que está ligada a nuestras raíces: las costumbres, los alimentos, la herbolaria, la vestimenta y las fiestas.

Hoy por hoy, el más viejo de los géneros históricos: la crónica, defiende su dignidad frente al acoso, intimidación y malos tratos de una autoridad que no ha dado resultados, que traiciona los principios y el pasado histórico con tal de seguir viviendo del erario. “No se puede ser más estúpido; pero algunos se lo toman como un reto”.

El ser cronista en tiempos actuales exige prácticas en archivos, bibliotecas y abundantes testimonios orales —fuentes fidedignas— para que la microhistoria se abra paso y produzca frutos.

¿De qué sirve dejar el alma y los recursos personales en la crónica? Después de meses de trabajo sin recibir un pago por una decisión equivocada e ilegal del cabildo, pues se advierte que no aprecia la historia —lo cual es un agravio descomunal y horrendo— como valor supremo de la sociedad, la cual queda inerme y al margen de cualquier disposición jurídica.

¿De qué sirven los premios, las medallas y los galardones, luego del menosprecio hacia la crónica, por parte de una alcaldía que carece de homogeneidad —imagen deteriorada y anárquica— y que registra una pérdida de identidad?

¿De qué sirve el Museo Comunitario cuando la autoridad impide, disputa y vulnera el núcleo del patrimonio histórico y cultural del municipio? El abandono y la apropiación del museo no permite el acercamiento ni el compromiso. Oídos sordos que representan un retroceso y un agravio.

¿De qué sirve investigar y trazar una gaceta histórica, después del plagio de información para la conformación de un plan municipal fallido? Como lo acentuaba Luis González y González: “…en lugar de chile de todos los moles son ratas de biblioteca y archivo”. Tan es así que el concepto de Historia pareciera estar muy ajeno a la autoridad local y se podría —con justa razón— cuestionar la conveniencia de la misma; sin embargo, evadirla implicaría ignorar los lazos que unen la historia y la cultura con el pueblo.

Bien decía Nicolás Vela Robles (1945): “Usted viva como eterno y trabaje como prestado”.

Una guerra sin cuartel [guerra silenciosa, un acto de venganza], la indiferencia ante las agresiones, ahora que estamos en manos de los ignorantes y de los incultos;  escribía don Guadalupe de Santiago (1870): “La sabiduría es el mejor de todos los bienes, como la ignorancia es el peor de todos los males”.

Ninguna causa, un agravio personal.

¿Cómo es que semejantes a las acémilas tienen el espíritu tan inculto?

El problema fundamental radica en los “elementos” de certidumbre. Pero esos elementos no existen; por tanto, el recuento de los problemas podría no tener fin y ninguna posibilidad de establecer un arreglo; la solución: conciencia histórica y fuerza de voluntad de la autoridad, para así trazar una ruta que permita la reconstrucción de la historia.

Este capítulo aún no se cierra, falta mucho por qué luchar y mucho por escribir. El tiempo lo dirá, la historia nos juzgará y a cada uno de nosotros nos pondrá en su lugar…

Elieser Márquez Vela, cronista municipal de El Plateado de Joaquín Amaro, Zacatecas.

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