Axis Mundi – Evolución humana: fusión de mito y ciencia


A fines de 2017, el prestigiado diario israelí Haaretz publicó un artículo en el que señalaba cómo ese año cambió el «libro» de la evolución humana, debido a la magnitud de descubrimientos sobre nuestros antepasados, los cuales se vieron potenciados con el avance del mapeo global del genoma humano, las herramientas informáticas y satelitales, así como, lo más importante, el abandono de posturas rígidas y dogmáticas que bastante daño provocan en cualquier campo de las ciencias, lo que, tal y como nos mostró Kuhn, es la base de las revoluciones científicas. Aunque, en vista de lo que se ha descubierto, estamos llegando a un punto donde ciencia y mito convergen, un escenario donde ambos campos del conocimiento humano se validan y evolucionan simbióticamente, aunque suene a herejía.

En este sentido, la historia de nuestra evolución se torna más complicada cada día, mostrándonos una pléyade de especies humanas y no humanas que llegaron a convivir, como si estuviéramos dentro de una saga del tipo El anillo de los Nibelungos o en la Tierra Media de Tolkien, todo ello en virtud de las nuevas ramas de nuestro árbol genealógico que, curiosamente, sobrevivieron hasta hace 12 mil ó 14 mil años atrás, en la era de un cataclismo global que los geólogos ahora llaman Younger Dryas,[i] el cual, tal vez, fue provocado por la colisión de uno o varios objetos celestes con el casquete glaciar que cubría buena parte de Norteamérica en la Última Glaciación.

De hecho, desde hace más de una década surgieron evidencias que apuntaban hacia la aparición de nuevos fósiles en varias partes de Asia y Europa, como el llamado «Hobbit» de la Isla Flores, en Indonesia, o el Hombre de la Cueva del Venado Rojo, en China. Curiosamente, este panorama que pone en jaque las posturas «oficiales» sobre el desarrollo de nuestra especie, ya había sido planteado desde hace más de medio siglo, por una serie de investigadores que tuvieron que trabajar al margen del establishment, que suele ser bastante intransigente con quienes disienten.

Entre estos personajes podemos mencionar a Peter Kolosimo, quien en Tierra sin tiempo (1966) ya señalaba ciertas inconsistencias en la cronología «aceptada» respecto a los neandertales y los sapiens; asimismo, Graham Hancock, quien pronosticó la presencia de una cultura avanzada hacia el fin del último periodo glaciar, cuyos vestigios se han localizado en Göbekli Tepe, en Turquía, y en Gunung Padang, en Indonesia. Además, en su más reciente trabajo, Magicians of the Gods (2015), Hancock realizó una sólida exposición de los argumentos científicos que apuntan al citado impacto de un cometa, o fragmentos de éste, sobre la capa glacial de Norteamérica.[ii]

A este respecto, el deshielo de dicho casquete provocó un catastrófico aumento del nivel del mar en todo el planeta, con lo que incidió de lleno en nuestro desarrollo como especie, como resulta evidente si consultamos los mapas informáticos de la superficie terrestre, antes y después de la Última Glaciación, por ejemplo, en la zona de la Península de Malasia, Indonesia, Polinesia y Oceanía, donde, antes de la catástrofe, se percibe como si fuera todo un subcontinente, Sondalandia.[iii] Incluso, el análisis del ADN de los habitantes de la Melanesia (las islas del Pacífico al norte de Australia) indica que entre sus antepasados, aparte de neandertales y denisovanos,[iv] existió una tercera especie de humanos de la que no se tenía conocimiento, ¿tal vez los habitantes del legendario continente de Lemuria o Mu, que bien pudo haberse localizado en la citada área hoy sumergida?

Por otra parte, según un estudio publicado por científicos franceses,[v] los «hobbits» de la Isla Flores no pertenecen al árbol genealógico del Homo sapiens, aunque tampoco podrían ser una variación del Homo erectus que, como los mencionados antropoides de la Cueva del Venado Rojo en China, sobrevivieron hasta hace unos 15,000 años. Incluso puede que sea una nueva especie de homínido, la cual se sumaría a las varias que se han descubierto de unos años a la fecha, algo que pareciera apuntar a la constatación de los mitos antiguos, que señalan una involución de los seres humanos, tras un evento catastrófico inimaginable que sólo ha quedado en nuestra memoria colectiva con el nombre de Pecado Original.

Por ejemplo, el descubrimiento de un primitivo homínido en Sudáfrica, el Homo naledi, que la datación ubica como contemporáneo del Homo sapiens, nos muestra cómo la evolución humana fue un proceso más complejo de lo que se nos ha querido indoctrinar por algunas figuras dogmáticas e inquisitoriales, como bien afirma Jessica Thompson, arqueóloga paleolítica de la Universidad de Emory, en Atlanta: «no empezamos con un mono que luego se transformó en simio y, de pronto, surgieron las personas, es algo mucho más complicado».[vi]

Lo anterior resulta más que inquietante, si recordamos el misterio de críptidos como Pie Grande y el Yeti, a los cuales se les relaciona con la posible presencia de prehomínidos hasta épocas muy recientes, lo cual nos permite mencionar algunas tradiciones de las comunidades musulmanas del Asia Central, que alguna vez formaron parte de la Unión Soviética, las cuales nunca se perturbaban al avistar a uno de estos seres, al contrario, les dejaban alimentos y ofrendas; cuando algunos investigadores les preguntaban a esas personas el porqué de dicha actitud, los musulmanes respondían, «es que son descendientes de los humanos que comieron del Fruto Prohibido en el Edén, pecado que los transformó en simios».

Este señalamiento, sorprendentemente, tiene su contraparte en nuestro continente, en el Mito de la Segunda Humanidad, narrado por el Popol Vuh, donde se nos cuenta que, tras olvidarse de los dioses y caer en plena decadencia, la Segunda Humanidad, creada a partir de la madera, después de sufrir una catástrofe planetaria, termina involucionando en monos: «Se dice que su posteridad [son] esos monos que viven actualmente en las selvas; éstos fueron su posteridad porque sólo madera había sido puesta en su carne por los Constructores, los Formadores. Por eso se parece al hombre ese mono, posteridad de una generación de hombres construidos, de hombres formados, pero [que sólo eran] maniquíes, [muñecos] construidos de madera».[vii]

Al llegar a este punto, no faltarán las voces que señalen la ausencia, según el establishment, de seres humanos en América hasta hace una decena de miles de años, argumento que, también en el 2017, quedó en entredicho. Más aún, el debate sobre la presencia de humanos en América hace 130,000 años, una herejía para la «ciencia oficial», se incrementó con la publicación, en la prestigiosa revista Nature, de los resultados de la datación de fósiles de mastodonte que parecen haber sido fragmentados con herramientas de piedra (localizadas en el sitio de su descubrimiento, cerca de San Diego, California) para sustraer el tuétano, actividad ampliamente documentada en otros sitios prehistóricos.[viii]

La reacción contra estos datos, como era previsible (muchas carreras y fondos monetarios se hallan en riesgo), ha sido furibunda, por lo que, de acuerdo con Alistair Pike, uno de los expertos en datación de la Universidad de Southampton, Inglaterra, la polémica sólo se zanjará con más hallazgos de esta especie, o con un fósil humano de más de 100,000 años de antigüedad. Aquí es pertinente mencionar que tales descubrimientos ya se han dado desde hace varias décadas, como en el caso de Valsequillo, Puebla, donde desde los años 60 del siglo pasado se ha encontrado evidencia de actividad humana hace 40,000 o 60,000 años atrás, misma que ha sido vilipendiada e incluso destruida, según narra Chris Hardaker en su obra The First American. Pero, como hemos visto, el próximo giro de tuerca en esta historia bien puede proceder de donde menos se lo espera, de esa zona donde mito y ciencia se fusionan.

Notas de referencia:

[i] https://www.earthmagazine.org/article/platinum-may-point-impact-theory-younger-dryas

[ii] https://cosmictusk.com/hancock-younger-dryas-impact-hypothesis-since-2007/

[iii] http://www.thelostlemurian.com/sundaland/

[iv] https://www.muyinteresante.es/ciencia/articulo/asi-eran-los-denisovanos-los-qprimos-comunesq-de-los-neandertales-y-los-humanos

[v] https://phys.org/news/2016-02-mystery-hobbits-humans.html

[vi] https://www.theguardian.com/science/2017/may/09/new-haul-of-homo-naledi-bones-sheds-surprising-light-on-human-evolution?CMP=share_btn_fb

[vii] http://literaturaamericanaev.blogspot.mx/

[viii] https://www.wired.com/2017/04/130000-year-old-mastodon-threatens-upend-human-history/?mbid=social_fb_onsiteshare

Carlos Hinojosa*

*Escritor y docente zacatecano

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