El análisis gravitatorio de una computadora milenaria – Axis Mundi


El funcionamiento del famoso mecanismo de Anticitera, la computadora analógica (o mecánica) más antigua del mundo («protagonista», incluso, de la más reciente y malograda aventura fílmica del icónico arqueólogo Indiana Jones),[i] parece haber sido descubierto con la ayuda de una fuente inesperada: la tecnología desarrollada para el estudio de las ondas gravitacionales.[ii]

Como tal vez sepan los amables lectores, el mecanismo de Anticitera está considerado un ejemplo de una temprana tecnología hoy perdida —que puede catalogarse como demasiado adelantada a su época—, ya que este primitivo instrumento científico se remonta a hace más de 2,000 años y fue utilizado por los astrónomos de ese tiempo para predecir las posiciones de los objetos celestes hasta con varias décadas de anticipación.

Descubierto originalmente entre los restos de un naufragio en la isla griega de Anticitera en 1901, el misterioso mecanismo ha intrigado durante mucho tiempo a científicos e ingenieros modernos, sobre todo porque parece ser un invento singular, sin que se conozca la existencia de otros dispositivos similares en su periodo histórico (aprox. 200 años a. de C.), por lo cual, desde hace décadas, algunos investigadores de lo paranormal lo califican como «un objeto ‘olvidado’ por viajeros del tiempo».[iii]

Ahora, investigadores de la Universidad de Glasgow, en Escocia, han empleado técnicas de modelado estadístico, desarrolladas originalmente para analizar ondulaciones en el espacio–tiempo, con el fin de determinar cuántos agujeros existían probablemente en uno de los engranajes rotos del afamado dispositivo.

En el momento de su descubrimiento, el citado mecanismo se encontraba en un estado muy deteriorado, tras haber pasado cerca de dos mil años entre los restos hundidos de un barco que naufragó cerca de la isla egea de Anticitera, homónima del dispositivo.

El artefacto, del tamaño aproximado de una caja de zapatos, presenta una serie de engranajes intrincadamente labrados que resultan demasiado complejos para cualquier innovación mecánica que pudiera haberse realizado en el siglo II a. de C. A lo largo de las décadas, los estudios del dispositivo han revelado que, probablemente, funcionaba como una computadora manual que habría permitido a su operador predecir la llegada de eclipses, así como calcular las posiciones de los planetas a lo largo del tiempo.

En 2020, las imágenes de rayos X de uno de los componentes del dispositivo, identificado por los investigadores como el engrane del calendario, revelaron nuevas características, tales como una serie de agujeros espaciados regularmente bajo el ensamble. Dado su estado altamente erosionado, se podía discernir la presencia de anillos, aunque el número seguía sin estar claro, con estimaciones que sugerían que entre 347 y 467 agujeros habían existido alguna vez a lo largo de este segmento dañado del mecanismo.

Por su parte, en una reciente investigación publicada en la revista The Horological Journal, los investigadores de la Universidad de Glasgow describen el uso que hicieron de un par de técnicas estadísticas en un nuevo esfuerzo por precisar el número estimado de agujeros que existieron en esta zona del dispositivo: aplicando el análisis bayesiano[iv] y, sobre todo, nuevas técnicas procedentes de la investigación de ondas gravitacionales, el equipo determinó que el engranaje contenía probablemente 354 agujeros.

Lo anterior resulta significativo, ya que los 354 orificios del dispositivo se habrían alineado perfectamente con el calendario lunar griego, a diferencia de los 365 agujeros del calendario egipcio. Según el nuevo análisis, la presencia de 354 perforaciones es cientos de veces más probable que el recuento anterior de 360 orificios.

El profesor Graham Woan, coautor del trabajo, explicó que se interesó por el problema después de que el YouTuber Chris Budiselic, quien estaba creando una réplica de la anilla del calendario, le presentara los datos: «Hacia finales del año pasado, un colega me señaló los datos adquiridos por el YouTuber Chris Budiselic, que quería hacer una réplica del anillo del calendario y estaba investigando formas de determinar cuántos agujeros contenía».[v]

Woan señaló que el enigma de Budiselic «me pareció un problema interesante, y que pensé que podría resolver de una manera diferente durante las vacaciones de Navidad». Por ende, Woan se puso manos a la obra empleando técnicas estadísticas para ver si se podía obtener una respuesta definitiva.

El doctor Joseph Bayley, colega de Woan en el Instituto de Investigación Gravitacional de la citada universidad de Glasgow, perfeccionó la investigación adaptando técnicas utilizadas en el análisis de los datos de ondas gravitacionales de LIGO para estudiar el engranaje del calendario.[vi] Sus enfoques combinados confirmaron la probabilidad de 354 o 355 agujeros con una precisión de aproximadamente 1/3 mm.

Además, el nuevo análisis también revela la extraordinaria exactitud de la colocación de los orificios, con una variación radial media de sólo 0.028 mm. Según Bayley, el uso de estos dos métodos para resolver los interrogantes que persisten sobre el mecanismo de Anticitera pone de manifiesto la extraordinaria habilidad empleada por los misteriosos constructores del artefacto: «Me ha dado una nueva apreciación del mecanismo de Anticitera y del trabajo y cuidado que los artesanos griegos pusieron en su fabricación. La precisión de la posición de los agujeros habría requerido técnicas de medición muy exactas y una mano increíblemente firme para perforarlos».

El profesor Woan afirma que el uso de técnicas contemporáneas para estudiar un antiguo dispositivo, diseñado para seguir los acontecimientos celestes, mejorará la apreciación por parte de la comunidad investigadora de antiguos logros tecnológicos como el mecanismo de Anticitera, el cual representa una construcción singularmente única e innovadora.

«Esperamos que nuestros descubrimientos sobre el mecanismo de Anticitera, aunque menos sobrenaturalmente espectaculares que los de Indiana Jones, ayuden a profundizar en nuestra comprensión de cómo fabricaron y utilizaron los griegos este extraordinario dispositivo», dijo Woan en un comunicado.[vii]

  • El estudio de Woan y Bayley, «An Improved Calendar Ring Hole-Count for the Antikythera Mechanism (‘Un recuento mejorado de los orificios del anillo calendárico del mecanismo de Anticitera’)», apareció en el número de julio de 2024 de la citada revista The Horological Journal.[viii]

[i] https://historia.nationalgeographic.com.es/a/mecanismo-anticitera-tesoro-que-busca-indiana-jones-su-ultima-aventura_14838

[ii] https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/esa-aprueba-primer-experimento-para-medir-ondas-gravitacionales-espacio_21566

[iii] http://www.revisteriaponchito.com/duda/437/

[iv] «La estadística bayesiana se basa en la probabilidad subjetiva, trabaja con la actualización de la evidencia considerando los conocimientos adquiridos previos a una investigación, más la evidencia obtenida con esta. La interpretación de los resultados requiere la especificación de las hipótesis por contrastar y su probabilidad a priori antes del estudio. La evidencia del estudio se mide con el factor Bayes (razón de la compatibilidad de los datos bajo las hipótesis propuestas). La conjunción de las probabilidades a priori de las hipótesis con el factor Bayes permite calcular la probabilidad a posteriori de cada una. La hipótesis con mayor grado de certidumbre en su actualización es la aceptada para la toma de la decisión»: https://www.researchgate.net/publication/327341224_Analisis_bayesiano_Conceptos_basicos_y_practicos_para_su_interpretacion_y_uso

[v] https://www.yahoo.com/tech/youtuber-helps-researchers-solve-mystery-000940342.html

[vi] LIGO es un observatorio de detección de ondas gravitatorias. Las siglas provienen del inglés LIGO (Laser Interferometry Gravitational-waves Observatory, en español, Observatorio de ondas Gravitatorias por Interferometría Láser): https://serviastro.ub.edu/es/materiales/articulos/virgo-y-ligo-cazadores-de-ondas-gravitacionales

[vii] https://www.gla.ac.uk/news/headline_1086643_en.html

[viii] https://bhi.co.uk/wp-content/uploads/2024/06/07-HJJuly24-AOTM-2.pdf

Carlos Hinojosa*

*Docente y escritor zacatecano

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