El ideal de belleza a través del tiempo


Crédito: Yorokobu.es

Desde tiempos remotos, la figura de la mujer se ha concebido como un ser ideal y perfecto, por lo que ésta, para sentirse aceptada, tácitamente sigue ciertas reglas impuestas de acuerdo con sus rasgos físicos.

Ahora, en el siglo XXI, vivimos en una sociedad en la que el machismo impone ideales y creencias sobre la figura femenina, y la mujer se amolda a esa idea de belleza para ser aceptada.

El tema de la belleza es muy complejo y, hasta la fecha, se sigue investigando al respecto; para muchas personas es un tema filosófico y no meramente de un aspecto físico. Para Platón, la belleza es algo autónomo de lo físico, de tal manera que no tiene por qué corresponderse con una imagen visual. Esto significa, entonces, que la “hermosura” está fuera del alcance de los sentidos y va mucho más allá de lo intelectual; por lo tanto, captar lo verdaderamente bello no es algo posible para todos.

En la sociedad contemporánea ha sido más marcado el tema de estereotipos impuestos para poder encajar en el círculo de las relaciones. Estudios han arrojado que a las personas que no son “bellas” les resulta más difícil conseguir un empleo estable y relacionarse con los demás.

Es por ello que las mujeres hemos crecido con la idea de que debemos sentirnos aceptadas por las demás personas; para que esto suceda, se dice, debemos sentirnos seguras y bellas.

El maquillaje podrá hacernos sentir seguras en la vida cotidiana, y juega un papel más notorio en la imagen femenina empresarial y de éxito, con respecto a la comunicación y relaciones sociales.

La realidad es que, como mujeres, estamos expuestas a un mundo en el que se imponen distintos cánones de belleza, a los que se nos encasilla y se nos somete para ser aceptadas y tener éxito social.

En contraparte, han surgido movimientos que luchan por la liberación femenina y, paulatinamente, se ha logrado una libertad parcial que, también de a poco, ha permitido acceder a distintos ámbitos que sólo eran exclusivos de los hombres, como la docencia, la política e inclusive en empleos y profesiones.

Miroslava Pastor Sanchez*

*Estudiante de Licenciatura en Imagen y Relaciones Públicas en la Universidad Autónoma de Durango (UAD) Campus Zacatecas

 

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