Axis Mundi – COVID-19: vacunas y respuesta inmunológica


En medio de los sentimientos contradictorios que nos embargan a los mexicanos, ante las noticias referentes a las vacunas contra el COVID–19 de las cuales estamos pendientes —la de AstraZeneca–Universidad de Oxford, suspendida temporalmente por una reacción adversa en uno o dos de los sujetos de prueba,[i] y las 32 millones de dosis de la vacuna rusa Sputnik–V (la cual aún no ha superado la fase 3 de pruebas)[ii] que están programadas para llegar a nuestro país, gracias a las gestiones de un sector de la industria farmacéutica,[iii] tan golpeada por la actual administración federal[iv]—, debemos retomar la idea de que el sistema inmunológico de las personas responde a las inoculaciones de manera diferente.

Por ejemplo, aún no sabemos si los informes de las complicaciones inmunológicas, en uno o dos participantes del ensayo Oxford–AstraZeneca, se han relacionado con la propia vacuna,[v] o si se les proporcionó un placebo a los sujetos de prueba. Sin embargo, debe destacarse, como lo planteamos en una columna anterior,[vi] la importancia de realizar la fase 3 de los ensayos clínicos en miles de personas, en todos los continentes, no sólo para descubrir si una vacuna es segura, sino también si ésta funciona para personas de diferentes edades o con problemas de salud particulares.

Por lo tanto, resulta necesario preguntarse, ¿cuáles son algunos de los factores inmunológicos que determinan si alguna de las 180, o más, candidatas para lograr la vacuna COVID–19, que se están desarrollando en todo el mundo,[vii] realmente funciona, en vista de que nuestras respuestas inmunológicas son todas diferentes.

Como bien pueden deducir nuestros amables lectores, una vacuna eficaz debería generar una inmunidad protectora duradera contra el SARS–CoV–2, el virus que causa el COVID–19. Lo anterior podría lograrse generando anticuerpos para neutralizar el virus y, probablemente, ayudando al sistema inmunológico a memorizar y responder rápidamente a la infección. Pero no debemos olvidar, según se ha descubierto a partir del desarrollo de vacunas contra otros virus, que la respuesta inmunológica de las personas a una vacuna puede variar, por lo cual existen muchas razones para creer que éste también será el caso de la vacuna COVID–19.

A continuación, enumeramos algunos de los factores que inciden en el proceso de inmunización en humanos:

  1. El tipo de vacuna y cómo se administra

Muchos candidatos a la vacuna COVID–19 contienen partes de la proteína de punta del SARS–CoV–2 para estimular la inmunidad protectora.[viii] Sin embargo, hay muchas maneras de introducir tales proteínas al cuerpo humano, y algunas pueden ser más eficaces que otras en la estimulación del sistema inmunológico. Por ejemplo, la vacuna de Oxford–AstraZeneca combina la citada proteína de punta con otro virus para imitar las acciones del SARS–CoV–2. Por su parte, el prototipo desarrollado por la Universidad de Queensland[ix] contiene la proteína de punta empaquetada con otro compuesto coadyuvante para estimular el sistema inmunológico.

En vista de lo anterior, es probable que algunas personas necesiten una inyección de refuerzo para asegurar una inmunidad más duradera.[x] Asimismo, algunas vacunas se han desarrollado para ser administradas en forma de spray nasal,[xi] lo cual puede provocar una respuesta inmunológica más eficaz al COVID–19 en el tracto respiratorio superior, incluyendo las fosas nasales, la boca y la garganta.[xii]

  1. Nuestras infecciones anteriores

Las infecciones que hemos padecido durante nuestra vida pueden preparar, a nuestro sistema inmunológico, para responder de manera diferente a la vacunación. Por ejemplo, el virus del SARS–CoV–2 pertenece a una gran familia de coronavirus humanos, cuatro de los cuales son responsables de los resfriados comunes. Estar expuesto a los citados coronavirus, y desarrollar células de memoria inmunológica contra ellos, puede significar una respuesta más fuerte o más rápida ante la vacuna COVID–19.[xiii]

Por otra parte, algunas personas tienen una pobre respuesta inmunológica protectora ante los candidatos de la vacuna COVID–19, por lo que es posible que posean una inmunidad existente al adenovirus[xiv] utilizado en algunos biológicos para administrar la proteína de punta del SARS–CoV–2.[xv] En otras palabras, su cuerpo realiza una respuesta inmunológica a la parte incorrecta de la vacuna (el mecanismo de entrega) y no tanto a la parte característica del virus (la proteína de punta).

  1. Nuestra genética

Como sabemos, los genes de nuestro organismo juegan un papel importante en la regulación del sistema inmunológico y, en tal sentido, los investigadores ya han observado cómo las diferencias de sexo, que en parte están gobernadas por los genes, inciden en la reacción inmune a la vacuna de la gripe,[xvi] algo que asimismo se ha presentado en la respuesta inmunológica ante el COVID–19.[xvii] Por ende, los ensayos clínicos en gran escala deberían ayudarnos a entender si los hombres y las mujeres responden de manera diferente a la vacuna COVID–19, sin olvidar que las personas con deficiencias inmunológicas hereditarias también pueden ser incapaces de generar una inmunidad protectora en respuesta al biológico.[xviii]

  1. Nuestra edad

Es lógico señalar que la composición de nuestro sistema inmunológico cambia a lo largo de nuestras vidas, y ello afecta la capacidad de articular una respuesta inmunológica protectora. Por ejemplo, el sistema inmunológico de los bebés y los niños aún está en desarrollo, así que su respuesta inmunológica puede ser diferente a la de los adultos,[xix] algo que podría apuntar a que algunas vacunas contra el COVID–19 resulten más efectivas, o recomendadas, para los niños, como ya ocurre con la vacuna de la gripe.[xx]

Además, a medida que envejecemos, los cambios en nuestro sistema inmunológico significan que no podemos mantener eficazmente una inmunidad protectora duradera, por tanto, somos menos capaces de producir nuevos anticuerpos en respuesta a la infección, lo que se traduce, por citar un caso, en que las personas mayores son menos propensas a desarrollar una respuesta inmunológica protectora con la vacuna de la gripe.[xxi] Es por ello que se necesitan los datos de la fase 3 (prueba con miles de personas) para verificar si las vacunas COVID–19 funcionan en niños y ancianos.

  1. Factores del estilo de vida

La dieta, el ejercicio, el estrés y el ser fumador influyen en nuestra reacción inmunológica a la vacunación,[xxii] por lo cual debemos cuidar de nuestro sistema inmunológico con un estilo de vida saludable, siempre que sea posible. Asimismo, existe la hipótesis emergente de que nuestros microbios intestinales pueden influir en la respuesta inmune a la vacunación,[xxiii] pero aún se necesitan más investigaciones para confirmar que lo anterior podría ocurrir con las vacunas contra el COVID–19.

 

Notas de referencia:

[i] https://www.bbc.com/mundo/noticias-54090519

[ii] https://www.aa.com.tr/es/mundo/m%C3%A9xico-participar%C3%A1-en-la-fase-iii-de-la-posible-vacuna-rusa-contra-el-coronavirus/1962584

[iii] https://www.eleconomista.com.mx/internacionales/Rusia-vendera-32-millones-de-dosis-de-su-vacuna-Sputnik-V-a-la-mexicana-Landsteiner-Scientific-20200909-0026.html

[iv] https://businessinsider.mx/chocan-industria-farmaceutica-y-refresquera-con-gobierno-de-amlo/

[v] https://www.abc.net.au/news/2020-09-10/astrazeneca-oxford-covid-19-vaccine-trial-no-final-diagnosis/12648248

[vi] https://tropicozacatecas.com/2020/07/19/axis-mundi-covid-19-cuando-se-lograra-la-vacuna/

[vii] https://www.who.int/publications/m/item/draft-landscape-of-covid-19-candidate-vaccines

[viii] https://www.ebsco.com/e/latam/blog/consideraciones-para-el-desarrollo-de-una-vacuna-contra-el-sars-cov-2-duran?utm_medium=social&utm_source=facebook_latam&utm_campaign=med_blog-vaccine_20200813

[ix] https://www.dw.com/es/australia-anuncia-que-producir%C3%A1-85-millones-de-vacunas-anticovid/a-54836016

[x] https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)31604-4/fulltext

[xi] https://doi.org/10.1016/j.cell.2020.08.026

[xii] https://medlineplus.gov/ency/imagepages/19378.htm

[xiii] https://science.sciencemag.org/content/early/2020/08/04/science.abd3871

[xiv] https://kidshealth.org/es/parents/adenovirus-esp.html

[xv] https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)31605-6/fulltext

[xvi] https://www.researchgate.net/publication/296850238_Sex_Differences_in_Influenza_Virus_Infection_Vaccination_and_Therapies

[xvii] https://www.nature.com/articles/s41577-020-0378-2

[xviii] https://www.allergy.org.au/patients/immunodeficiencies/covid-19-and-immunodeficiency

[xix] https://doi.org/10.1016/j.cell.2020.09.016

[xx] https://www.health.gov.au/health-topics/immunisation/immunisation-services/flu-influenza-immunisation-service-0

[xxi] https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1521661617308136

[xxii] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6431125/

[xxiii] https://science.sciencemag.org/content/366/6469/1074

 

Carlos Hinojosa*

*Escritor y docente zacatecano

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