Degradación y barbarie – Visión y Percepción


La marcada violencia que vive nuestro país ha provocado, en nuestra sociedad, síntomas de malestar, tristeza, incertidumbre, congoja y gran enojo porque ya ha rebasado límites que nunca hubiéramos imaginado.

Ayer, mientras terminábamos nuestra protesta, exigiendo justicia por el asesinato de nuestro compañero de Fresnillo, Juan Carlos Muñiz “Rigoberto”, en el estadio Corregidora de Querétaro se registraba uno de los episodios más tristes y terribles del fútbol.

Una turba de inadaptados, unos verdaderos animales -perdón por la expresión-, atacaban brutalmente a los integrantes de la porra de Atlas, durante el juego Querétaro contra el actual campeón del futbol mexicano.

Las escenas que se proyectaron durante el partido y que, después, mediante medios digitales, redes sociales y grupos de whatsapp, dieron la vuelta al mundo, son verdaderamente lamentables e indignantes.

Hasta dónde ha caído la degradación del ser humano. Vimos cómo los energúmenos buscaban lastimar a sus “contrincantes”, quienes fueron superados en números. Golpes, patadas, con objetos que encontraban en el estadio, fueron las armas que utilizaron para dejarlos mal heridos.

Hasta el momento, las autoridades de Querétaro, encabezadas por el Gobernador, Mauricio Kuri, han señalado que no hay muertos, que son 26 personas heridas las que se están atendiendo en los hospitales, varios de ellos muy graves.

Durante su conferencia de prensa, el mandatario queretense señaló: “A los agresores criminales del estadio Corregidora no van a quedar impunes. Voy a dar con ustedes porque no merecen estar en las calles. Vamos a aplicar la ley para todos los responsables”.

Lo ocurrido en Querétaro dejará marcado al futbol mexicano. Las sanciones ya comenzaron, pero las que deben desaparecer son las mal llamadas “barras”, que se “exportaron” desde Argentina. Ellas han acabado con lo bonito del fútbol; en su mayoría son integradas por personas que no respetan la finalidad de este deporte: disfrutarlo sin fanatismos. En varias ocasiones han dado muestras de violencia en diferentes estadios del país.

Algo deberán hacer las autoridades y los dueños de los equipos, para acabar y erradicar estos actos violentos.

Lamentablemente, nuestra nación está sumida en una vorágine de violencia. Se cae a pedazos y quienes nos gobiernan hacen muy poco para acabar con estos actos. Todos sufrimos los embates violentos.

* Salvador del Hoyo B.
* Periodista

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