«Lo profundo se elevará
con la sangre del sacrificado»
Cide Habibi
Como bien saben los amables lectores, el asesinato de Luis Donaldo Colosio, ocurrido el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana, sigue siendo uno de los episodios más traumáticos y enigmáticos de la historia política contemporánea de México. A 32 años del magnicidio, el caso permanece abierto no sólo en términos judiciales, sino también en la memoria colectiva de una sociedad que nunca terminó de aceptar plenamente la llamada «verdad histórica»: la tesis del asesino solitario encarnada en Mario Aburto Martínez.
La versión oficial y su fragilidad
Desde las primeras investigaciones encabezadas por la entonces Procuraduría General de la República (PGR), el Estado mexicano sostuvo que Aburto actuó solo, motivado por razones personales y sin vínculos con estructuras políticas o criminales más amplias. Sin embargo, esta versión enfrentó desde el inicio múltiples cuestionamientos: inconsistencias en los peritajes, contradicciones en testimonios clave y una investigación que cambió de rumbo en diversas ocasiones.[i]
Para amplios sectores de la opinión pública, la narrativa oficial no logró disipar la sospecha de un crimen con implicaciones más profundas, posiblemente ligado a disputas internas del poder en el sistema político dominado entonces por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Tortura, irregularidades y derechos humanos
Uno de los aspectos más polémicos del caso ha sido el tratamiento judicial de Mario Aburto. Organismos nacionales e internacionales de derechos humanos han señalado indicios de tortura y tratos crueles durante su detención e interrogatorio. Estas denuncias no sólo ponen en entredicho la validez de su confesión, sino que también cuestionan la integridad de todo el proceso judicial.[ii]
A ello se suma el señalamiento de acoso y presión contra su familia, lo que ha alimentado la percepción de que el aparato estatal buscó consolidar rápidamente una versión funcional, más que esclarecer plenamente los hechos.[iii]
La hipótesis del segundo tirador
A lo largo de los años, diversas investigaciones periodísticas y testimonios han sugerido la posibilidad de un segundo tirador. Esta hipótesis, aunque nunca ha sido judicialmente confirmada, resurgió con fuerza tras reportes sobre la detención de una persona vinculada con esta línea de investigación el 8 de noviembre de 2025, Jorge Antonio Sánchez Ortega, exagente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN).[iv]
Aunque las autoridades han manejado esta información con cautela y sin conclusiones definitivas, el simple hecho de que esta línea siga activa evidencia que el caso dista de estar completamente cerrado. Para muchos analistas, esto refuerza la idea de que la investigación original pudo haber sido incompleta o deliberadamente limitada.
Un caso atravesado por intereses políticos
El magnicidio de Colosio no puede entenderse al margen del contexto político de 1994: un año marcado por la insurgencia zapatista, tensiones económicas y una transición incierta en el poder. En ese escenario, el asesinato del candidato oficial representó un golpe sin precedentes al sistema político mexicano.
Desde entonces, cada administración federal ha mostrado, en distintos momentos, interés en reabrir o reinterpretar el caso. Sin embargo, estos intentos han sido frecuentemente percibidos como ejercicios con carga política, orientados a legitimar proyectos de gobierno o debilitar a adversarios, más que como esfuerzos genuinos por alcanzar la verdad.[v]
Asimismo, la sombra del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari ha sido constante en este debate. Aunque nunca se le ha implicado formalmente, su figura ha estado rodeada de sospechas y declaraciones controvertidas. En años recientes, el propio Salinas ha sugerido la posibilidad de un complot organizado por lo que denomina «la nomenclatura», una élite política y económica con capacidad para influir decisivamente en los destinos del país.[vi]
Muertes, silencios y exilios
Otro elemento que alimenta la percepción de encubrimiento es la serie de muertes violentas de personas relacionadas con el caso en las semanas y meses posteriores al asesinato. Testigos, policías y figuras vinculadas de alguna manera a la investigación fueron asesinados o fallecieron en circunstancias poco claras, generando un clima de temor y desconfianza.[vii]
Paralelamente, algunos actores clave optaron por el silencio, el retiro de la vida pública o incluso el exilio, en ocasiones buscando protección en Estados Unidos ante posibles represalias. Este patrón ha contribuido a consolidar la idea de que el caso involucra redes de poder más amplias de lo que la versión oficial admite.[viii]
Memoria, desconfianza y deuda histórica
A más de tres décadas del asesinato de Luis Donaldo Colosio, el caso sigue siendo un símbolo de la desconfianza estructural hacia las instituciones de justicia en México. La persistencia de dudas razonables, la falta de respuestas concluyentes y las irregularidades documentadas han impedido cerrar este capítulo de manera definitiva.
Más allá de la responsabilidad individual o colectiva, el caso Colosio representa una deuda histórica del Estado mexicano con la verdad y con la sociedad. Mientras no exista una investigación percibida como independiente, exhaustiva y transparente, la figura del candidato asesinado seguirá habitando no sólo el imaginario colectivo y los libros de historia, sino también el terreno de las preguntas sin respuesta.
El magnicidio de Colosio no es únicamente un hecho del pasado; es un espejo que refleja las limitaciones del sistema político y judicial mexicano. A 32 años, la «verdad oficial» continúa siendo insuficiente para una sociedad que, entre memoria y escepticismo, sigue esperando una explicación que esté a la altura de la gravedad del crimen.
- Para continuar ahondando en este tema tan controvertido puede consultarse el reciente documental Los asesinos de Colosio (José Ortiz, 2026), disponible en HBO Max a partir del 19 de marzo.
[i] https://www.milenio.com/politica/narco-aburto-ruptura-pri-teorias-caso-colosio
[ii] https://aristeguinoticias.com/2911/mexico/aburto-fue-torturado-de-manera-reiterada-y-hasta-anos-recientes-cndh/
[iii] Los señalamientos de acoso, presión y presunta tortura contra la familia de Mario Aburto Martínez, el asesino confeso de Luis Donaldo Colosio en 1994, han sido una constante a lo largo de las décadas, alimentando la percepción de que el Estado buscó un «chivo expiatorio» en lugar de un esclarecimiento pleno.
Aquí se detallan los elementos clave sobre esta situación:
- Tortura y Coerción Familiar: La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) determinó que Mario Aburto fue torturado y que su familia también fue víctima de vejaciones por parte de las autoridades para obligarlo a declararse culpable del magnicidio. La madre y hermanas de Aburto denunciaron abusos significativos tras la detención.
- Asilo en Estados Unidos: A raíz de la persecución y el acoso sufrido por las autoridades mexicanas tras el crimen, parte de la familia de Mario Aburto huyó a Estados Unidos, donde obtuvieron asilo político al demostrar un temor fundado de persecución.
- Incomunicación y Falta de Garantías: La familia denunció en múltiples ocasiones que Aburto fue mantenido incomunicado y lejos de ellos durante gran parte de sus más de 30 años de prisión, incluso con periodos reportados de desaparición interna durante semanas.
- Versión Funcional: La percepción pública y de la defensa ha sido que las pruebas fueron manipuladas desde el inicio, incluyendo la confesión, para consolidar rápidamente la teoría del «asesino solitario» y cerrar el caso sin investigar a fondo otras líneas de investigación.
En años recientes, la CNDH ha emitido recomendaciones para reabrir la investigación debido a las torturas sufridas por Aburto, lo que ha puesto de nuevo en el centro de atención las irregularidades de 1994.
[iv] https://www.infobae.com/mexico/2025/11/10/cual-es-la-teoria-del-segundo-tirador-en-el-caso-colosio-las-claves-detras-de-la-detencion-del-exagente-del-cisen/
[v] La reapertura o reinterpretación del caso Colosio por parte de diversas administraciones federales en México ha sido, en efecto, un tema recurrente caracterizado por la ambigüedad entre la búsqueda de justicia y el uso político del magnicidio de 1994.
A lo largo de los años, estas acciones han generado percepciones de «cortinas de humo» o intentos de manipulación histórica, especialmente cuando coinciden con coyunturas políticas electorales o de crisis de gobierno.
Puntos Clave de la Reapertura y su Carga Política:
- La Gestión de AMLO y la «Teoría del Segundo Tirador»: En el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, la Fiscalía General de la República (FGR) reactivó la investigación enfocándose en la existencia de un supuesto segundo tirador, Jorge Antonio Sánchez Ortega, exagente del CISEN.
- Vínculos con Adversarios: Esta línea de investigación ha buscado vincular al segundo tirador con Genaro García Luna, quien trabajaba en el CISEN en 1994, lo cual ha sido interpretado como un intento de debilitar a actores políticos de la oposición (ligados al PAN o a administraciones pasadas).
- Percepción de Distractor: Políticos de oposición, como Xóchitl Gálvez, han calificado estas acciones como una «caja china» para desviar la atención de problemas actuales del gobierno.
- El Factor Mario Aburto: Los intentos de reapertura también coinciden con los esfuerzos de la defensa de Mario Aburto (el asesino confeso) por obtener su liberación, alegando tortura y que fue juzgado bajo leyes estatales y no federales.
Contexto Histórico:
Desde el gobierno de Ernesto Zedillo, pasando por la alternancia con el PAN (Fox y Calderón), así como el regreso del PRI con Peña Nieto, el caso ha sido revisitado, a menudo ‘manoseando’ la investigación original de «asesino solitario» sin llegar a conclusiones definitivas que satisfagan a la opinión pública, manteniendo la duda sobre autores intelectuales de mayor jerarquía.
[vi] https://www.debate.com.mx/opinion/la-enesima-muerte-de-colosio-salinas-tiene-mas-espacio-20260320-0108.html
[vii] https://www.nmas.com.mx/cultura/por-que-mataron-a-colosio-las-teorias-de-conspiracion-alrededor-del-magnicidio-que-sacudio/
[viii] https://contralacorrupcion.mx/colosio/
Carlos Hinojosa*
*Escritor y docente zacatecano
