«Al emerger totalmente ensamblados en nuestro universo local, los ovnis brindan el soporte físico de nuestros propios sueños. Nosotros hacemos el resto. Nuestros cerebros erigen una escalera de símbolos hacia los cielos oscuros donde las extrañas máquinas flotan, y nos encontramos con ellas más allá de la mitad del puente de su rareza —quizás porque, vagamente, percibimos que su irresistible y patética aventura está cercanamente relacionada con la nuestra—. Pero la teoría extraterrestre no es suficientemente buena, porque no es lo suficientemente extraña para explicar los hechos».[i]
Jacques Vallée
Como bien saben los amables lectores, durante décadas, el fenómeno OVNI ocupó un espacio ambiguo entre la cultura popular, la especulación científica y la mitología contemporánea. Sin embargo, algo cambió radicalmente a partir de 2017, cuando el gobierno de Estados Unidos comenzó a reconocer públicamente la existencia de objetos observados por personal militar que no podían ser identificados de manera convencional.[ii] Desde entonces, el término «OVNI» fue sustituido oficialmente por UAP (Unidentified Anomalous Phenomena) o FANI (Fenómenos Anómalos No Identificados), una redefinición aparentemente técnica que buscaba separar el estudio del fenómeno de décadas de estigmatización.
Lo que siguió fue una secuencia sin precedentes: publicación de videos militares, creación de oficinas gubernamentales dedicadas a investigar el fenómeno, informes oficiales, declaraciones de pilotos de combate, denuncias de «soplones» (whistleblowers) y múltiples audiencias en el Congreso estadounidense. Todo ello contribuyó a generar lo que podría denominarse una auténtica «fiebre de la revelación».[iii]
En este contexto apareció el documental The Age of Disclosure (2025), dirigido por Dan Farah, probablemente la producción audiovisual más influyente sobre el tema desde los tiempos de Unacknowledged (2017) o The Phenomenon (2020). El documental sostiene que existe una presencia no humana operando en nuestro planeta y que diversos sectores gubernamentales estadounidenses habrían mantenido esa información oculta durante décadas.
La repercusión cultural de esta narrativa ha sido tan profunda que resulta difícil ignorar las similitudes entre muchas de sus tesis y la reciente película de Steven Spielberg, Disclosure Day (2026), cuyo argumento gira precisamente en torno a filtraciones gubernamentales sobre inteligencias no humanas, denunciantes perseguidos y una revelación global sobre la verdadera naturaleza del fenómeno.
Aunque sería excesivo hablar de plagio en sentido jurídico, sí parece evidente que Spielberg y su guionista, David Koepp, construyeron una obra que bebe de la misma atmósfera cultural creada por las recientes audiencias del Congreso, las declaraciones de denunciantes y el propio fenómeno mediático generado por The Age of Disclosure.
El verdadero aporte del documental
Paradójicamente, el aspecto más interesante de The Age of Disclosure no es la afirmación de que existen inteligencias no humanas. La verdadera novedad reside en una hipótesis de la física capaz de explicar muchas de las características aparentemente imposibles asociadas con los FANI.
Durante décadas, los observadores han reportado una serie de comportamientos extraordinarios:
- aceleraciones instantáneas;
- ausencia de firmas térmicas convencionales;
- maniobras hipersónicas;
- capacidad de pasar del aire al agua sin desaceleración;
- invisibilidad parcial al radar;
- efectos biológicos sobre testigos;
- distorsiones visuales;
- alteraciones temporales;
- anomalías espaciales.
Tradicionalmente, estos comportamientos parecían incompatibles con la física conocida.
Sin embargo, diversos investigadores vinculados a programas aeroespaciales avanzados han señalado que muchas de estas características podrían ser consecuencias naturales de una tecnología capaz de manipular el espacio-tiempo local, idea que recuerda inevitablemente al llamado «Impulso de Alcubierre»,[iv] una solución matemática propuesta dentro de la relatividad general en la que una nave no se mueve realmente a través del espacio, sino que modifica la geometría del propio espacio-tiempo que la rodea.
La descripción presentada en el documental resulta notable porque unifica numerosas anomalías bajo una sola hipótesis:
- La burbuja espacio-temporal: según este modelo, la nave estaría rodeada por un campo energético que la separaría parcialmente del espacio-tiempo circundante. Desde el exterior parecería desafiar todas las leyes conocidas. Desde el interior, sin embargo, los ocupantes experimentarían un movimiento relativamente normal.
Esto explicaría:
- Aceleraciones imposibles: la nave no estaría acelerando en sentido convencional: sería el espacio-tiempo el que se desplazaría alrededor de ella.
- Ausencia de fuerzas G: los ocupantes no sufrirían las aceleraciones que destruirían un cuerpo biológico.
- Baja observabilidad: las ondas de radar serían desviadas alrededor de la burbuja.
- Imágenes borrosas: la luz también se distorsionaría al atravesar el campo.
- Movimiento transmedio: la diferencia entre aire, agua o vacío dejaría de ser relevante.
- Antigravedad aparente: la nave dejaría de interactuar normalmente con el campo gravitatorio terrestre.
- Efectos biológicos: Campos electromagnéticos y radiación asociados a enormes concentraciones energéticas podrían afectar a organismos cercanos.
Resulta notable que esta hipótesis explique de forma coherente observaciones reportadas durante décadas por pilotos, operadores de radar y personal militar.
El problema de la energía
Sin embargo, aquí aparece el gran obstáculo: la cantidad de energía necesaria para producir una distorsión significativa del espacio-tiempo sería colosal. Las estimaciones discutidas en el documental sugieren niveles de potencia extraordinarios.
Por ello se plantean dos posibilidades especulativas:
- utilización de energía del vacío cuántico (energía de punto cero);[v]
- acceso remoto a una fuente energética mediante fenómenos relacionados con el entrelazamiento cuántico.[vi]
Ninguna de estas opciones ha sido demostrada experimentalmente. Por tanto, aunque el modelo resulta elegante, sigue siendo una hipótesis.
El problema extraterrestre
En este punto es donde surge una cuestión raramente discutida:
- Supongamos que los FANI son reales.
- Supongamos incluso que utilizan tecnologías similares a las descritas.
- ¿Por qué deberíamos concluir que son extraterrestres?
Esta inferencia suele aceptarse automáticamente, pero en realidad constituye un enorme salto lógico y The Age of Disclosure da por sentado que una tecnología tan avanzada necesariamente provendría de otra estrella.
Sin embargo, existen alternativas igualmente plausibles:
- Jacques Vallée y la crítica al modelo extraterrestre: desde los años sesenta, el investigador francés Jacques Vallée (figura constante en Axis Mundi)[vii] ha sostenido que la hipótesis extraterrestre explica menos de lo que parece. Vallée observó que los relatos modernos de abducciones, encuentros cercanos y entidades no humanas presentan sorprendentes paralelismos con antiguas narraciones sobre:
- hadas;
- ángeles;
- demonios;
- espíritus;
- seres feéricos;[viii]
- apariciones religiosas.
Los símbolos cambian según la época. La estructura del fenómeno permanece.
Desde esta perspectiva, los «extraterrestres» podrían constituir simplemente la máscara contemporánea de algo mucho más antiguo.
- Jeffrey Kripal y el fenómeno imposible: el historiador de las religiones, Jeffrey Kripal, ha llegado a conclusiones similares. Kripal argumenta que el fenómeno parece situarse en una zona intermedia entre:
- experiencia subjetiva;
- realidad física;
- conciencia;
- cultura.
No sería simplemente una tecnología, tampoco una alucinación, sino algo que interactúa simultáneamente con ambos dominios.[ix]
- Bernardo Kastrup y el idealismo analítico: quizá una de las propuestas más radicales provenga del filósofo e informático holandés-brasileño Bernardo Kastrup, para quien la conciencia podría ser el fundamento último de la realidad física.[x] Desde esta perspectiva, ciertos fenómenos anómalos representarían irrupciones de procesos mentales más profundos dentro de nuestra experiencia cotidiana. Lo que interpretamos como naves espaciales podría ser una manifestación adaptativa de algo cuya naturaleza real resulta mucho más extraña que la simple visita de viajeros interestelares.[xi]
Una hipótesis más racional: una inteligencia terrestre desconocida
Existe una posibilidad que suele ser ignorada porque desafía muchos de nuestros supuestos culturales:
- ¿Qué ocurriría si el fenómeno no procediera del espacio exterior?
- ¿Qué ocurriría si hubiera coexistido con nosotros desde siempre?
Esta hipótesis presenta varias ventajas explicativas:
- Resolvería inmediatamente el problema de las enormes distancias interestelares.
- Explicaría por qué los avistamientos parecen acompañar a la humanidad desde tiempos prehistóricos.
- También aclararía la extraordinaria adaptación cultural del fenómeno a cada época.
Bajo este modelo, los FANI podrían representar:
- una civilización terrestre extremadamente antigua;
- una inteligencia no humana coexistente;
- una rama desconocida de la evolución;
- una forma de vida asociada a dimensiones físicas aún no comprendidas;
- una manifestación vinculada a la propia estructura de la conciencia.
Lejos de ser una idea marginal, esta posibilidad ha sido considerada por varios investigadores desde diferentes perspectivas, como ya lo hemos señalado en este espacio desde el 2024.[xii]
La revelación que nadie esperaba
La gran ironía de la actual «era de la revelación» es que el debate público continúa girando casi exclusivamente en torno a los «extraterrestres». Sin embargo, si algo sugieren las décadas de investigación acumulada es precisamente lo contrario: las características más extrañas del fenómeno parecen apuntar menos hacia una civilización procedente de «Alpha Centauri» y más hacia algo íntimamente relacionado con nuestro propio planeta, nuestra historia y quizá incluso nuestra propia naturaleza.
The Age of Disclosure ha contribuido enormemente a legitimar la discusión pública sobre los FANI y a introducir hipótesis físicas capaces de explicar algunas de sus anomalías más desconcertantes. Pero su mayor valor quizá no sea demostrar que «ellos» están aquí, tal vez sea obligarnos a formular una pregunta mucho más inquietante:
«¿Y si aquello que observamos no hubiera arribado desde las estrellas, sino que hubiera estado aquí desde el principio, compartiendo el mundo con nosotros sin que llegáramos nunca a comprender plenamente qué es?»
En dicho escenario, la verdadera revelación no sería la existencia de visitantes extraterrestres. Sería descubrir que la historia de la Tierra —y quizá la propia naturaleza de la realidad— es mucho más extraña de lo que hemos imaginado hasta ahora.
- The Age of Disclosure se encuentra a la renta/venta en Amazon Prime Video y, se supone, próximamente se hallará disponible en Mubi.
[i] Jacques Vallée, Dimensions, Chicago, Contemporary Books, 1988, p. 269.
[ii] https://tropicozacatecas.com/2020/09/27/axis-mundi-no-identificado-history-channel-toma-en-serio-a-los-ovnis/
[iii] https://tropicozacatecas.com/2021/06/27/axis-mundi-ovnis-el-informe-del-pentagono/
[iv] El impulso de Alcubierre (o motor de curvatura) es un modelo teórico de la física propuesto por el científico mexicano Miguel Alcubierre en 1994. Postula que una nave podría viajar más rápido que la luz si encierra una burbuja de espacio-tiempo plano, contrayendo el espacio delante y expandiéndolo detrás de ella.
[v] La energía del punto cero es la energía residual mínima que poseen los sistemas cuánticos, incluso en el vacío absoluto. Según la teoría cuántica de campos, el «vacío» no está vacío, sino lleno de fluctuaciones energéticas. Aunque teóricamente es inmensa, su utilización práctica a gran escala sigue siendo una hipótesis o un tema de ciencia ficción: https://prezi.com/p/8eastbgnhb6k/vacio-cuantico-y-energia-del-punto-cero/
[vi] La Teleportación Cuántica de Energía (QET) es un protocolo teórico y experimental que permite extraer energía en un punto remoto utilizando el entrelazamiento y las fluctuaciones del vacío, sin romper las leyes de conservación de la energía ni enviar efectos más rápido que la luz: https://muyinteresante.okdiario.com/ciencia/eleportacion-cuantica-transferencia-energia-a-distancia.html
[vii] https://tropicozacatecas.com/2019/09/29/axis-mundi-jacques-vallee-y-la-historia-secreta-del-internet/
[viii] Los seres feéricos (del latín fata) son criaturas mágicas y legendarias pertenecientes al folclore europeo y a los mundos de fantasía. Encarnan la naturaleza, lo sobrenatural y lo fantástico, abarcando desde las clásicas hadas, elfos y duendes hasta criaturas más oscuras de bosques y ríos.
[ix] Jeffrey Kripal propone que los fenómenos anómalos o «imposibles» (como los ovnis, las experiencias cercanas a la muerte y la telepatía) operan en un espacio intermedio. Él sugiere que no son sólo alucinaciones, ni tecnología mecánica tradicional, sino una fusión de:
- Experiencia subjetiva
- Realidad física
- Conciencia cultural
Esta visión desmantela el pensamiento binario tradicional (lo mental vs. lo material), sugiriendo que tales hechos actúan sobre el espacio liminal donde la conciencia humana y el cosmos se intersectan. Kripal explora esto bajo el concepto filosófico de que la realidad es ontológicamente una. En sus obras, particularmente en libros como Autores de lo imposible y How to Think Impossibly, Kripal examina cómo estos sucesos anómalos exigen un nuevo marco de estudio más allá del materialismo estricto o el escepticismo absoluto.
[x] https://tropicozacatecas.com/2025/12/07/es-la-conciencia-el-origen-y-fundamento-de-la-realidad-axis-mundi/
[xi] Bernardo Kastrup postula que la conciencia es el medio fundamental de la realidad. En lugar de naves espaciales literales, sugiere que los avistamientos de OVNIS/FANI son manifestaciones simbólicas o adaptativas de inteligencias no humanas, una «irrupción» de una psique colectiva mucho más extraña que la simple visita de seres interestelares. La propuesta de Kastrup sobre el idealismo analítico y los fenómenos anómalos (FANI/UAP) se fundamenta en los siguientes puntos clave:
- La materia como representación: para Kastrup, el mundo físico no es una realidad fundamental e independiente, sino la «apariencia externa» o proyección de un campo universal de consciencia. Como ya había propuesto Jacobo Grinberg, los cerebros y lo material no generan la mente, más bien, la mente genera la materia que percibimos.
- Disociación universal: todos los seres vivos son considerados «alteridades» o centros de experiencia disociados de esta consciencia universal, similar a las múltiples personalidades en un trastorno disociativo.
- La naturaleza de lo anómalo: en obras como Meaning in Absurdity, Kastrup sostiene que los encuentros con lo «extraño» (desde experiencias cercanas a la muerte hasta avistamientos de naves) son intrusiones de la mente macroscópica en nuestra cotidianeidad.
- Símbolos adaptativos: los OVNIS no serían naves metálicas de viajeros extraterrestres, sino proyecciones con las que nuestro cerebro y la consciencia universal traducen una interacción con una Inteligencia No Humana (INH). Los avistamientos son, por tanto, representaciones adaptativas que nos permiten interactuar con una realidad más profunda y abstracta.
Esta postura coincide, en ciertos aspectos, con perspectivas arquetípicas expuestas históricamente por pensadores como Carl Jung, sugiriendo que la «alta extrañaza» del fenómeno OVNI requiere un replanteamiento de nuestra comprensión sobre la física y la ontología.
[xii] https://tropicozacatecas.com/2024/02/18/axis-mundi-el-origen-terrestre-de-los-ovnis-la-explicacion-mas-racional-i/
Carlos Hinojosa*
*Escritor y docente zacatecano
