Axis Mundi: Penny Dreadful: monstruos del sueño de la razón


Dentro de ese encadenamiento de coincidencias significativas o sincronicidades,[i] como las llama Jung —las cuales parecen apuntar hacia una naturaleza informática del Universo que nos contiene—, el Día de Muertos del presente año nos enteramos de que una de las series más interesantes, y un tanto malograda, de la presente Edad de Oro de la TV será renovada en un nuevo contexto histórico y cultural. Nos referimos a Penny Dreadful, cuyas tres temporadas actualmente se encuentran disponibles en el servicio streaming de Netflix.

Por lo que sabemos hasta el momento, este show se trasladará a la ciudad de Los Ángeles de los años 30, donde mostrará las tensiones, entonces como ahora, entre las comunidades de ascendencia mexicana y anglo–sajona, las cuales apuntarían a una lucha en el terreno sobrenatural entre la Santa Muerte (¿Mictlantecuhtli?) y el mismísimo Satán,[ii] a quien ya tuvimos ocasión de conocer, indirectamente, en la segunda temporada. Por cierto, una versión de este enfrentamiento ya nos la presentó el excelente filme animado de DC Comics, John Constantine: City of Demons (Doug Murphy, 2018).

Los antecedentes literarios de las primeras temporadas de la serie en cuestión nos llevan a lo que se conoce como género gótico, cultivado en la Inglaterra victoriana,[iii] mismo que floreció a lo largo del siglo XIX y cuyos tópicos (el asilo para enfermos mentales, los sistemas de alcantarillado, la sangre y el cuerpo humanos, los experimentos con la electricidad y la comunicación a distancia, y, sobre todo, la tendencia de lo sobrenatural e irracional para irrumpir en la vida cotidiana de una sociedad producto de la racionalidad basada en la ciencia y la técnica) han permeado grandemente en textos mediáticos tales como películas, shows televisivos y comics, caso donde destaca La liga de los hombres extraordinarios (1999),[iv] de Alan Moore.

Penny Dreadful, creada por el dramaturgo y guionista estadounidense John Logan, renovó el interés por el género gótico, después de cintas y series de TV que no alcanzaron el éxito, tales como Yo, Frankenstein (2014), Drácula (serie, 2013), Drácula, la historia jamás contada (filme 2014), Van Helsing (2004) y la adaptación al cine del comic de Alan Moore, La liga extraordinaria (2003). Todos estos textos mediáticos se basaron, de una u otra forma, en la literatura gótica de la era victoriana, aunque sólo la película de La liga extraordinaria se acerca a lo que la serie de Logan ha sido capaz de lograr en sus primeras tres temporadas (2014–2016). De cualquier forma, el director de La liga, Stephen Norrington, fue incapaz de mostrar la misma erudición y complejidad del comic de Alan Moore, lo cual, en cierto sentido, le dejó el campo abierto a Logan para desarrollar su adaptación de la tradición gótica.

En un principio, se podría haber criticado las similitudes entre la trama de Penny Dreadful y la del comic La liga de los hombres extraordinarios, ya que ambas se ubican en un Londres alternativo de finales del siglo XIX, involucrando personajes literarios de dicho periodo, quienes se embarcan en una serie de misiones que permanecen ocultas al resto de sus conciudadanos. Como el comic de Alan Moore se intersecta con otros relatos y cambia de contexto, las posibilidades que surgen del encuentro de Mina Harker (Drácula, Bram Stoker), el capitán Nemo (20,000 leguas de viaje submarino, Julio Verne), Allan Quatermain (Las minas del rey Salomón, Henry Rider Haggard), el doctor Jekyll (El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, Robert Louis Stevenson), el hombre invisible (novela homónima de H. G. Wells) son prácticamente ilimitadas. Por su parte, Penny Dreadful sólo retomó un limitado número de temas y personajes que resultan centrales para el relato de Alan Moore.

La banda de Penny Dreadful tal vez no sea liderada por Mina Harker, como en el comic de Moore, pero encuentra un peculiar ímpetu en la presencia melancólica, misteriosa y cínica de Vanessa Ives, una mujer que colabora con el legendario explorador sir Malcolm Murray, para encontrar a la hija de éste, una cierta Mina que ha desaparecido en circunstancias extrañas. El personaje de Murray parece haber sido moldeado de manera acorde al Quatermain de Haggard, pero también nos recuerda a David Livingstone, célebre por haber buscado las fuentes del Nilo entre 1851 y 1873.

Como en La liga de los hombres extraordinarios, donde Mina Harker y Allan Quatermain son reclutados por Campion Bond, el antecedente victoriano del agente 007 de Ian Fleming, para servir y proteger al Reino Unido, Sir Malcolm y la señorita Ives reclutan una tropa variopinta que incluye a un tirador de precisión estadounidense, Ethan Chandler, y a un sobresaliente anatomista, Víctor Frankenstein, para realizar ciertos «trabajos nocturnos» y tareas clandestinas.

Sin embargo, donde Penny Dreadful y el comic de Alan Moore separan sus tramas es que, mientras La liga de los hombres extraordinarios se centra en combatir amenazas del mundo material, como Fu Manchú, el profesor Moriarty o los trípodes marcianos de La guerra de los mundos, la serie de John Logan se mueve en una realidad sobrenatural que ha emergido de pronto, dejando una estela de cuerpos destrozados, locura y un ansia incontenible por la sangre humana, por lo que podemos decir que Penny Dreadful se nutre directamente del Drácula de Bram Stoker, al que bastantes personas consideran como el estándar que definió el género gótico de la época victoriana.

La temática de Drácula se halla presente en toda la serie:[v] la insinuación de una fuerza demoníaca y sobrenatural en la sociedad londinense, la aparición de una epidemia exótica para la cual no hay cura, los avistamientos de una figura fantasmal y la muerte prematura de una joven mujer, las peculiares habilidades de un hombre que puede pacificar a una manada de lobos, los arranques paranoicos y esquizofrénicos con una inclinación por la sangre humana, y, finalmente, la subsecuente caza de un vampiro que, secretamente, va reclutando un ejército de no–muertos.

He quedado con dudas, por lo que he hecho lo mejor que sé: le he escrito a mi viejo amigo y maestro, el profesor van Helsing, de Amsterdam, que es una de las personas que más conocimientos tiene sobre enfermedades raras en el mundo. Le he pedido que venga, y como tú me dijiste que todas estas cosas estarían a tu cargo, te he mencionado a ti y tus relaciones con la señorita Westenra. Esto, mi viejo amigo, es en obsequio de tus deseos, pues yo me siento demasiado orgulloso y demasiado feliz de poder hacer lo que pueda por ella. Yo sé que van Helsing hará cualquier cosa por mí por una razón personal, así es que no importa por qué motivos venga, debemos aceptar sus deseos. Es un hombre aparentemente muy arbitrado, pero esto es porque él sabe de lo que habla más que ninguna otra persona. Es un filósofo y un metafísico, y uno de los científicos más avanzados de nuestra época; y tiene, supongo, una mente absolutamente abierta.[vi]

Lo que evitó que Penny Dreadful se convirtiera en un jugueteo más con el paradigma gótico que es Drácula, es la forma en que reconfiguró este «canon» narrativo dentro de su propio juego de imitaciones. La alusión es frecuente, directa y, muchas veces, pretenciosa, pero aun así funciona y se torna más significativa cuando el espectador toma consciencia de las posibilidades intertextuales y estructurales que se abren cuando los conceptos, las creaciones y los personajes del romanticismo tardío y el gótico de la era victoriana se combinan y surgen en medio de una coexistencia fortuita. Es entonces cuando Penny Dreadful se transforma en un ejemplo de ironía narrativa, en la medida en que su discurso trasciende la fuente de la que ha tomado el nombre.

Los «penny dreadful» eran una especie de panfletos que se imprimían masivamente, los cuales se vendían por un penique, cuya aparición era seriada, en los cuales se glorificaba y vilipendiaba tanto a villanos de la vida real como del mundo de la ficción, por ejemplo a Dick Turpin o al barbero asesino Sweeney Todd (quien recibiera su adaptación fílmica de la mano de Tim Burton en el 2007).[vii] Por tanto, la serie de John Logan hace referencia al consumo del sensacionalismo en el siglo XIX, en un momento en que la criminalidad se había disparado. Al intercalar subtramas y presentar flashbacks sobre el pasado de los personajes, Penny Dreadful preserva el modelo narrativo de sus antecesores, pero de un modo inteligente, al imponer el elegante tópico de la urbanidad victoriana. De esta forma, Logan ha hecho de un necesario realismo y cierta credibilidad las cualidades narrativas de su serie, algo digno de mencionar en un género más conocido por su escapismo.

Uno de los más interesantes ejercicios de intertextualidad que presentó la primera etapa de Penny Dreadful fue el relativo al Frankenstein de Mary Shelley,[viii] sobre todo cuando nos encontramos a la creación de Víctor asilada tras bambalinas en un teatro de Grand Guignol, viviendo en las sombras como en el Fantasma de la ópera de Gastón Leroux. En una inteligente revisión de la obra maestra gótica de Mary Shelley, John Logan juega con los contextos históricos y literarios para permitir que Frankenstein y su criatura habiten el Londres de fines del siglo XIX, convirtiéndose en parte integral del universo de Penny Dreadful, incluso dotando a estos personajes de unos diálogos tan logrados que consiguen capturar la esencia del periodo romántico en el cual fueron creados originalmente.

La criatura de Frankenstein que nos presenta Logan es declaradamente prometeica en su trágico destino, un producto no deseado del modernismo, por ende, un símbolo del final del periodo victoriano. «No soy la creación de un antiguo mundo pastoral. Soy la modernidad personificada. ¿Acaso no sabías lo que estabas creando? ¿La era moderna? ¿De verdad imaginabas que tu moderna creación mantendría los valores de Keats y Wordsworth? Ahora somos hombres de hierro y de la mecanización. Somos motores de vapor y turbinas. ¿Eras tan ingenuo para imaginar que veríamos la eternidad en un narciso?».[ix]

Sin embargo, al final de la primera temporada, este Prometeo moderno, un homenaje al subtítulo de la novela de Mary Shelley, cuestiona los vestigios restantes de su humanidad, en desventaja con la moderna era industrial. Al rogarle a Frankenstein que lo destruya, le dice: «Oh, creador mío, ¿por qué no me hiciste de acero y roca? ¿Por qué me permitiste tener sentimientos? Quisiera ser mejor el cadáver que era, en lugar del hombre que soy».[x]

En cierta forma, podemos decir que la intertextualidad que realizó Logan con el género gótico victoriano, nos muestra que los monstruosos marginados que pueblan dicha literatura han nacido de las contradicciones entre el avance científico y la imposibilidad científica, del producto del progreso evolutivo lo mismo que del atavismo, un miedo a la degeneración, lo mismo moral como social, como en el caso de Dorian Grey, otro de los personajes intertextuales de Penny Dreadful, quien se entrega a los placeres en su departamento de Londres, escuchando música clásica alemana, pero también disfruta ver como un perro destroza a decenas de ratas en un antro de juego.

De igual modo, los personajes de Penny Dreadful resultan duales en su singularidad, lo cual nos recuerda el eslogan de la serie: «Existe algo dentro de todos nosotros». Existe «algo», cierta esencia inexplicable pero real que avanza en contracorriente de la cordura y el progreso, «algo» que irrumpe periódicamente en el universo racional desde su propio interior. El mal en la serie de John Logan no es algo «indefinible». Atrás quedó la abstracción que trataba de dar forma a lo insignificante, para ser reemplazada con lo atávico, «algo» que se alimenta de las emociones más primigenias de la humanidad: miedo, odio, lujuria, la ira y el hambre, como, lamentablemente, lo estamos observando no sólo en el universo de la ficción.

[i] http://www.fundacionunam.org.mx/ciencia/la-sincronicidad-de-carl-jung-las-coincidencias-no-existen/

[ii] https://variety.com/2018/tv/news/penny-dreadful-city-of-angels-showtime-1203017159/

[iii] «El gótico de este periodo tomó una dirección introspectiva en cuentos de enterramientos prematuros o del miedo a ellos, historias relacionadas con el temor a la locura, obras obsesionadas con transformaciones bestiales o la pérdida de la racionalidad y narraciones fantasmales que introducían temas sobre dudas teológicas y confusión erótica. Con la subjetivización del terror gótico se hizo más difícil identificar y afrontar la maldad, dado que ésta reside profundamente en nuestro propio interior. El tema del doble o doppelgänger se convirtió en la fórmula más popular del periodo y el encuentro con la bestia interior se puede apreciar brillantemente en relatos como Memorias privadas y confesiones de un pecador justificado de James Hogg, El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Stevenson y El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde. La confluencia de la bondad y la maldad en el mismo personaje sugiere un cambio en la naturaleza del villano gótico. A excepción del vampiro, el malvado del relato gótico de la época victoriana conserva la naturaleza de ángel caído heredada de la figura del atormentador atormentado de la novela gótica del siglo XVIII. Esta humanización convierte el malvado gótico en un personaje más vulnerable, ‘más como nosotros’, como el Roger Chillingworth de La letra escarlata de Hawthorne o el Heathcliff de Cumbres Borrascosas de Emily Brontë», https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero23/gotica.html

[iv] Alan Moore, La liga de los hombres extraordinarios, Barcelona, Planeta-De Agostini, 2004.

[v] Incluso el mismo profesor van Helsing hace una aparición especial, más bien breve, pues es asesinado por la criatura de Víctor Frankestein, en una secuencia que causó el enojo de varios espectadores y críticos, según se pudo apreciar en las redes sociales: http://artsbeat.blogs.nytimes.com/2014/06/15/penny-dreadful-recap-its-a-bloody-fathers-day/?_r=0, consultado el 28/12/14.

[vi] Bram Stoker, Drácula, http://www.nueva-alianza.org.mx/media/44466/dracula_de_bram_stoker.pdf, pp. 111-112.

[vii] En el episodio 6 de la primera temporada, «What Death Can Join Together», van Helsing le muestra un penny dreadful, Varney the Vampire, or The Feast of Blood, a Frankestein para mostrarle la gravedad de la situación, al tener un vampiro suelto en Londres.

[viii] Mary Shelley, Frankestein o el moderno Prometeo, http://www.hacienda.go.cr/centro/datos/Libro/Frankenstein%20o%20el%20moderno%20Prometeo-libro.pdf

[ix] Penny Dreadful, temporada 1, episodio 3, «Resurrection».

[x] Ídem, episodio 8, «Grand Guignol».

Carlos Hinojosa*

*Escritor y docente zacatecano

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